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Patentes y marcas, inventos, nombres de empresas y productos, así como obras artísticas e intelectuales, programas de cómputo, radio y personajes requieren de un registro ante una autoridad u organismo descentralizado para protegerlos en contra de plagio.
“El Instituto Mexicano de Propiedad Industrial es independiente (IMPI), en tanto que el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR) depende de la Secretaría de Educación Pública (SEP), esto en relación con lo administrativo, pero al hablar de hacia quién va dirigido, cuestión de trámites y de protección, el primero (IMPI) se encarga de lo industrial, mientras que el segundo protege todo conceptualización aplicada a una forma de expresión que puede ser arte, por ejemplo, literatura, un libro, una colección fotográfica para aplicarla a una empresa”, platica Carlos Rojas, abogado en la firma Gardhí Vila® Abogados.
Los logotipos, aunque son ideas, se pueden registrar ante el IMPI, porque se aplican como marcas en determinadas empresas.
“Pero van de la mano y depende de lo que se busque, porque hay ocasiones en que se puede registrar en las dos áreas, pero protege distintas cosas, INDAUTOR protege la idea e IMPI que no se replique la idea. Si yo protejo una lámpara con forma de pera y cuyo pie se iluminará, bueno, el IMPI cuida que nadie más haga una lámpara igual; INDAUTOR es el objeto, idea, diseño, dibujo como algo que tú concebiste”, dice el especialista.
Existen conceptos, ideas, marcas que se pueden registrar en ambos, pero si es de aplicación industrial, lo más lógico y seguro es que se haga ante IMPI, y también hay gente que quiere proteger colecciones fotográficas y eso pertenece a INDAUTOR.